SUEÑOS A MOSCA EN EL AYENDE
Sí amigos, el sueño hecho realidad fue en el Ayende, no penséis aquello de allende, de la parte de allá o más allá, o por lo contrario lo situéis en tierras latinas o Sudamericanas en alusión a tan célebres personajes que llevan este apellido, este Ayende que os hablo es con y griega , y está aquí en el Sur y más concretamente en la Sierra Norte de Sevilla es un afluente que vierte sus aguas en el precioso embalse del Huéznar.
Todo comenzó cuando mi buen amigo José Antonio Meléndez que reside en la localidad serrana de Constantina, me invitó a departir con el de una jornada de pesca “Anda anímate que vamos a ir a un lugar muy bonito con buenas poblaciones de barbos y bases” yo, que no preciso mucho para animarme cuando se trata de esto de la pesca, le digo:” El sábado estoy a las nueve ahí en Constantina”
Llegado el día, a las nueves menos díez estaba ya en Constantina, nuestro encuentro fraternal de mucho tiempo sin vernos, acopio de fuerzas con un buen desayuno, la barca en el coche y al embalse, las expectativas seguían intactas de hacer una mejor pescata de barbos sobre todo.
El agua y el día magníficos, ausencia de viento por lo que las condiciones para nuestras cañas de mosca del 4/5 eran inmejorables, ponemos rumbo a las primeras reculas que tan bien conoce José Antonio y la verdad los peces brillaban por su ausencia, pero como esto de la pesca con mosca la paciencia y la moral es lo que imperan, fuimos a la siguiente recula, aquí ya el panorama fue otro, el lugar muy bonito con una cascada de agua cristalina que tributaba al embalse, efectivamente ya tuvimos las primeras capturas que en contra de los barbos que íbamos buscando, fueron bases los que se dejaron pescar, de mediano tamaño esos sí, lo dejamos tranquilos un buen rato y nos adentramos en otra recula , donde José Antonio casi tuvo la suerte de engañar al primer barbo con una imitación de saltamontes, en el último suspiro:” Joder tío se lo has quitado de la boca” “has pescado el cincuenta por ciento de un barbo”, risas y bromas para deleitarnos con tan bonito “lance”.
Repusimos más fuerzas al medio día pues esto de estar en plena naturaleza renueva el espíritu y como no, te abre el apetito que no veas, buscamos el lugar apropiado para ello, un bonito entrante en una cola, y aquí en este mismo sitio, es donde pude conseguir la primera captura de un barbo gitano con una imitación de escarabajo, nos zampamos los bocatas, “¿A ver ese sitio que me dices? Ya tenemos que ir para allá que se nos va el día”
Pusimos pues rumbo al Ayende después de unos quince minutos de navegación llegamos a tan deseado escenario de pesca: las aguas limpias del río, abrazaban las del embalse, causando unas mezclas de tonos y matices verdes y oscuros que nos auguraban unas condiciones excelentes para la pesca.
Orillamos la embarcación y comenzamos haciendo los primeros lances, al principio no localizamos los peces a primera vista pero después comprobamos que había buenos barbos, en lugares estratégicos de pasos de corrientes y alguna que otra tabla, por lo que tanto José Antonio como yo ya pudimos capturar algún que otro barbo amén de alguna que otra picada fallida, la cosa de animaba por momentos…
“Meléndez, me voy a divertir… he visto un barbo enorme cebándose en aquella corriente de arriba, voy a cambiar la mosca por un bibicho-bis”
Bibicho-bis no es más que una imitación de escarabajo negro en foam.
Me encaramo a una gran roca evocando a la portada de la película de El río de la Vida y lanzo mi mosca haciéndola derivar por la corriente, un amago de intento de ir a por ella de un barbo, pero nada…, lanzo una segunda vez y sí en esta ocasión, la sigue la figura impresionante de un gran barbo que abre su enorme boca, y la toma, esta vez, la tensión al máximo, no me apresuro en clavar y aguanto hasta el último suspiro… Cachete…¡¡¡¡¡Lo tengo!!!!!! ¡¡¡Lo tengo!!! ¡¡¡Meléndez un bicho enorme va para abajo!!!!
La carrera fue descomunal, Meléndez lo voy pasar, el estaba aguas abajo, “era un torpedo amarillo”, le ofrecía su franco, que corría de forma alocada…
Yo ante este alarde de poderío y potencia no me queda otra alternativa de saltar de la roca, soltar línea y empezar un frenético baile saltando de piedra en piedra salvando escollos en pos del barbo que corría aguas abajo, parecía Pipi Calzalargas, de lo contrario, el fino terminal del 20 me lo habría rozado con cualquiera de las múltiples piedras del lecho del río, lo pude “parar” en un tramo ya donde había más agua cerca del encuentro con las del embalse, mi caña del cuatro arqueada hasta casi el límite de rotura, aguantó afortunadamente, después de una bonita pelea al cabo de un buen rato pude llevar hasta la orilla un precioso ejemplar de barbo gitano que pesó 2,500 Kg. Con una medida de 60 CMS.
Pero no todo fue perfecto, el animal no sufrió daño alguno con las mosca, pero desafortunadamente, ante su corpulencia no lo pude asir bien con mi mano derecha, pues tengo el codo algo estropeado, tendinitis, lo que motivó que le diera accidentalmente en una agalla, lo que mermó su recuperación, en un principio pensamos que no se recuperaba, pero después de un buen rato ventilando las agallas, el majestuoso barbo se reanimó por fin y volvió al cauce del río, fue un respiro para José Antonio y para mí , es lo que menos deseábamos haber causado daños al animal después de tan brava pelea, la próxima vez si llego a tener la misma suerte, no cometeré este error de cálculo y afrontaré el prender al pez por la cola en evitación de accidentes como este, en animales de este porte que tu mano prácticamente no puede abarcar el contorno de su cuerpo.
Pero bueno esto no había hecho nada más que empezar, nos relajamos y como no, mi buen amigo Meléndez me estrecha su mano con una sonrisa de oreja a oreja, el tío estaba más feliz que yo, “Ha sido precioso, barbos así no salen todos los días” La verdad que no, a ver cuando el próximo…
Ya metidos nuevamente en faena, seguimos mirando el río, pensando en las palabras del Norman Maclean, “Veo salmones profundos” yo vi bases profundos, estos estaban en aptitud de “caza” en el cauce del río, encarados en la corriente, como cualquier pez anádromo, esperando ocasión para abalanzarse sobre cualquier presa.
Con mucha calma monto un strimer de reflejos muy brillantes y en el primer lance y sin dudar un segundo en su ataque, a pez visto, saco un precioso bass de 1,500 Kg. , pelea magnífica con un par de cabriolas en el aire, siempre con un terminal del veinte, pues yo estaba a los barbos.
No termino ahí los basses un poco más tarde con una imitación de escarabajo montado eso sí en un anzuelo muy fuerte, chasqueo el agua con la propia línea en su caída para provocar la atención de otro “bicho verde”, cuando este sube a la superficie y toma la mosca, cachete que te crió, y otro bass de 1.500 Kg. ¡¡¡¡¡¡Estupendo!!!!!Que más se le puede pedir en una jornada a mosca….después en otro lance, estaba tratando de liberar la línea que se había quedado trabada en una rama, impresionante tirón y un “bicho” que me rompe el bajo trenzado, ¡ que bravura la de estos barbos!
Ya tarde, nos vimos obligados a dejar de pescar, por nosotros nos hubiéramos quedado en tan bonito lugar, pero debíamos de afrontar el regreso, dos horas de camino a casa.
¡¡¡Que feliz!!!! Días como estos son los que hacen afición, os animo a la práctica de esta bonita modalidad con estos fantásticos peces, todo fue perfecto, mi buen amigo Meléndez, un gran anfitrión, se ocupó de todo, mostrando un gran interés en que todo estuviera bien, esos “lances” vividos en el río, siempre estarán en mi retina, detenido en el tiempo como algo interminable. Gracias amigo Meléndez.
24 abril de 2004
Jorge Moreno.
3.2.08
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4 comentarios:
No se merece esas gracias Duque.
Fue una jornada digna de ser recordada con este relato narrado como solo tu sabes hacer.
Esperemos que este año llueva y volvamos a repetirlo.Gracias a ti por tu compañia Amigo.
Que pedazo de día de pesca...
Es estupendo que una persona, despues de vivir una experiencia que es digna de contar, se preocupe de plasmarla en un texto. Me gusta. me siento muy identificado con este tipo de vivencias.
Ya he comentado en elgún otro sitio que lo que de verdad nos une a los pescadores de mosca, a los pescadores en general, a los aficionados a algo, a las personas con inquietudes en definitiva, son las vivencias, lo demás es accesorio. Lineas, cañas, carretes, moscas, piraguas... no son mas que medios que nos permiten llegar al objetivo final, a la experiencia final, a esa que queda en el recuerdo para siempre.
Todos los que participamos en este blog tenemos, con seguridad, cientos de anécdotas que podríamos plasmar en este espacio.Esta sección ha estado muerta bastante tiempo y estoy convencido que deberíamos fomentar este espacio. Si hay tiempo para hacer moscas, tambien lo hay para sentarnos un ratillo y sacar nuestros sentimientos, sensaciones y recuerdos y plasmarlos en palabras, para compartirlos con los demás, escribamos mejor o peor, pero hay que intentarlo.
Señores... esto, lo queramos o no, es cultura, y debe ser complementaria con nuestra afición.
Enhorabuena por el relato Jorge.
Saludos a todos
Gracias Luis, de veras celebro que te haya gustado el relato, como tu bien dices cualquier medio de comunicación nos enriquece como personas,todos al final aprendemos algo de los otros compañeros y eso al final se traduce en conocimiento y formación en cualquier aspecto. Yo me siento orgulloso de pertenecer a este grupo de amigos aficionados a la pesca con mosca de los cuales he aprendido mucho y muy bueno.
saludos
dqJerez.
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